20.04.07

Ficha Filtrada

Posted in Cuentos Fachos at 10:51 pm por elfacho hace 1 año, 4 meses

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¿Còmo se fabrica una novela que quizá pueda convertirse en un best seller? Ya sea por instancia propia o por solicitud de un editor, el autor de novelas exitosas suele estructurar su futuro trabajo en fichas que sintetizan o describen los perfiles generales de la historia sobre la que escribirá. Características de los personajes principales y secundarios, ubicación geográfica y temporal de los hechos, trama principal e historias secundarias que lucen paralelas pero que son convergentes; y el remate o final. En estos apuntes iniciales se puede gestar el posible éxito. Las notas siguientes se “filtraron”. Los hechos que serían novelados en base a la siguiente ficha, tratan los pormenores de un audaz robo de mil millones de dólares ambientado en la dinámica de la alta política de un país desgarrado.


Ficha de los perfiles básicos de la novela

1. Espacio-Tiempo
Ubicación geográfica: país del oeste de Asia, fronterizo con la actual Rusia. Nombre: Anitalp; sus habitantes, los anitalpinos. Ubicación temporal: inmediatamente tras el desmembramiento de la Unión Soviética.

2. Síntesis ejecutiva de la trama base
La principal riqueza de Anitalp proviene de la importante actividad industrial de su planta de acero. Esta fue fundada en la década del setenta por la Rusia comunista aprovechando los recursos carboníferos existentes en la ciudad de Cruzchsant, situada en uno de los cantones del sur del país. Desde ese lugar la madre Rusia proveía a sus satélites las estratégicas barras de metal para empujar la maquinaria soviética. Con la caída del Muro de Berlín y tras ello de la Unión Soviética, Anitalp como las demás naciones integrantes de la geografía comunista, ingresa en un desordenado proceso de caos político, social y económico que en apenas un año la beneficiaría con su independencia. Así la autonomía del nuevo país llegó, como a sus vecinos, tras encarnizadas luchas intestinas, signadas por la violencia protagonizada por grupos de poder político que se debatían dentro del desconcierto de la ciudadanía ante la nueva situación, la anomia y la desembozada presencia de las mafias rusas. La nueva Anitalp, ya independiente, carecía de historia de mercado libre y de las instituciones que lo sostienen; ni siquiera un banco central. Más aún la ausencia de administradores formados en las técnicas capitalistas dejaba al país sin defensas ante la hostilidad natural de los mercados. Precisamente, aprovechando esa situación Anitalp fue presa de capitales internacionales privados que adquirieron la planta de acero de Cruzchsant. La suma pagada fue quinientos millones de dólares, al contado. La operación fue muy rápida (finalizó en la décima parte del tiempo que hubiera llevado una negociación habitual). Las formalidades y plazos del mundo occidental no rigieron para un protopaís que ni siquiera contaba con papel sellado oficial. Los pagos ingresaron vía transferencia electrónica a la única cuenta bancaria que disponía Cruzchsant en el exterior. Las leyes del viejo régimen soviético, aún vigentes - no había otras aún - exigían que los fondos recibidos por el cantón fueran inmediatamente girados al gobierno central de Anitalp y, por supuesto, desde allí redestinados a las bóvedas rusas. Nada de éso iría a ocurrir.

3. El personaje principal: Rotzen
Rotzen, alcalde de la municipalidad de Cruzchsant, autoridad absoluta en la ciudad acerera, ante la ausencia del poder central, no solamente fue el único interlocutor válido ante los apurados compradores para la firma del contrato de compraventa de la planta, sino el custodio de facto de los fondos recibidos. Un “pequeño” obstáculo sería la muralla por la que los quinientos millones no irían a ser girados esta vez al gobierno central: simplemente no existía bajo las condiciones imperantes en Anitalp el receptor oficial y formal de los mismos. Rotzen, con semejante suma de dinero bajo su responsabilidad comprendió que debía protegerla, ocultarla de depredadores. Los futuros acontecimientos serian muy inciertos y Rotzen no deseaba ser sospechado de alguna clase de peculado y hasta ejecutado por un pelotón de fusilamiento a la vieja usanza soviética. En un acto que él mismo en el futuro calificaría como de patriótico y haciendo uso de sus facultades comunales y en beneficio de su ciudad, colocó el dinero en un fideicomiso de administración en uno de los bancos de inversión internacionales más reconocidos. Este debería mantener y administrar los quinientos millones en el patrimonio fiduciario como buen padre de familia y, además, generar intereses suficientes en favor del fideicomisario (beneficiario del fideicomiso) que no seria otro que la majestad de la persona física concreta de la autoridad competente y otorgante: Rotzen. El desorden institucional, la inexistencia de entes controladores centrales y el favoritismo, miedo o ingenuidad de los políticos locales soslayaron el detalle de la personalización del fideicomiso. Todo lo que se sabia de la operación era que la planta fue vendida y el dinero pertenecía a Cruzchsant, y que estaba disponible para garantizar el buen pasar de la ciudad por los próximos cincuenta años.

4. Apuntes para la introducción
La falta de instituciones que sustituyesen a las soviéticas rápidamente llevó al recientemente independizado país al colapso. La descomposición social de Anitalp jugó a favor del alcalde de Cruzchsant cuyo único mérito ostensible era el de haber participado en su juventud en algunas patéticas asambleas estudiantiles que se pronunciaban más que tímidamente contra el poder soviético. En medio de las corridas palaciegas y de la escasez de criterio de la nueva dirigencia ocurrió lo improbable: Rotzen, con un golpe de astucia se quedó con la presidencia del país; sin siquiera proponérselo. La bolilla cayó en el único número de Rotzen. El alto cargo estaba ahí, boyando, a merced de quien quisiere tomarlo aun a costo de exponerse a un final desastroso y quizá atroz. Con un par de sietes en la mano Rotzen se transformó en el flamante primer mandatario; era el único candidato que contaba aunque sea con un miserable currículo de oposición al soviet. No solo Rotzen era el candidato más inocuo desde el punto de vista político sino que era jefe de una ciudad que albergaba a la fábrica de acero ya en manos extranjeras. Y que además disponía de una cuenta de quinientos millones. Las cifras: capital, quinientos millones de dólares menos el tradicional retorno por “closing” a favor del fideicomitente (Rotzen), quince millones. Supuestamente líquidos y disponibles para Cruzchsant y a nombre de su titular legal indiscutible y beneficiario del fideicomiso: el exalcalde y ahora presidente, Rotzen.

5. Apuntes para el desarrollo de la narración
La presencia de un nuevo gobierno nacional y el desafío histórico de gozar de un destino libre de la tiranía soviética convulsionaba los ánimos de la ciudadanía. El pasado de Anitalp sería dejado atrás; nunca más la opresión. Olvidar y volver a empezar. Los anitalpinos deseaban que tanto los viejos políticos prosoviéticos y los que participaron de las luchas intestinas de poder en el periodo de la transición hacia el ahora nuevo gobierno se fueran a sus casas. “Que se vayan todos” rezaban los carteles pegados en las calles. Todo sería olvidado.

6. El centro de gravedad del relato
Quienes no estaban dispuestos a olvidar eran los antiguos miembros del gabinete comunal de Rotzen en Cruzchsant. Estos, pertenecientes al círculo íntimo del ex jefe cantonal ahora fungían como ministros del nuevo gobierno y quinientos millones no era una cantidad olvidable. Rotzen y su séquito deberían tener un plan. El objetivo del proyecto sería repartirse la propiedad definitiva de los fondos del fideicomiso acerero que ya llevaba casi tres años cuidándose en el exterior.Rotzen, impulsivo y audaz, carecía de la suficiente inteligencia que le sobraba a Odivedh, su ex vicealcalde y actual primer ministro de su gobierno. Odivedh mantenía un firme control del resto del gabinete de Rotzen gracias a la tenencia en su poder de los viejos archivos soviéticos que bajo el viejo régimen hubieran podido llevar a todos aquellos a la horca. Odivedh, sería el mentor y encargado de definir la operación estratégica y táctica para consumar el fraude. El plan. La condición sinequanon para que tuviera éxito el proyecto era el logro de una cobertura jurídica y oficial para el robo, amplia y permanente. Ante todo el dinero debería continuar, a como de lugar, situado en el exterior. Cualquier excusa, traba, impedimento jurídico debería ser implementado para no sólo evitar la repatriación sino que además debería, especialmente, ocultar el camino de ida de los fondos. Para garantizarlo Odivedh estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviere a su alcance desde el poder para controlar a la estructura judicial (jueces y juzgados) la que debería ser reconstruida favorablemente para permitir la impunidad final. De allí que toda acción del nuevo gobierno tendría como último y principal fin el control del aparato de la justicia, o sea cortes, jueces y juzgados. La estrategia permitiría ocultar y soslayar contratos bancarios, números de cuentas, caminos de transferencias y otros mecanismos financieros asociados a grandes operaciones financieras. La banda debería contar no sólo con sus fuerzas domesticas sino con el apoyo de los intermediarios financieros externos que actuaron en la operación. El banco actuante al fin y al cabo recibía, en su calidad de fiduciario administrador, el equivalente al cuatro por ciento anual de los activos fideicometidos, razón absoluta por lo que deseosamente ampararía de manera conveniente y oportuna la transacción frente a cualquier eventual requisitoria utilizando la figura del secreto bancario. Odivedh sabia perfectamente que el secreto únicamente podría ser abierto a instancia y solicitud de jueces de Anitalp los que únicamente actuarían en ese sentido siempre y cuando sus colegas, los jueces de Cruzchsant, originaran la causa dándole lugar a la misma. Por lo tanto la tarea de obstaculización y diversión deberá comenzar precisamente en el ámbito judicial local de la comuna acerera, en donde se iniciaron las negociaciones de venta originarias. Este seria el primer destino geográfico de las acciones de cobertura. Si bien el manejo de las voluntades en Cruzchsant seria sencilla no lo seria tanto en el ámbito nacional. Por ello es que sería necesario reemplazar la estructura supérstite de los viejos jueces prosovieticos por un esquema adicto al gobierno. La nueva estructura debería apoyar todo malabarismo jurídico tendente a oscurecer la dinámica del robo. Un detalle no se le escapaba a Odivedh: la operación jurídico-judicial tendría que ser desarrollada sin espectacularidad ni escándalos, sin llamar la atención de otros políticos, de la prensa o de opositores. Para que el plan llegase a buen término Odivedh pensaba que necesitaba al menos siete años de tiempo por lo que Rotzen, o él mismo, deberían mantenerse en el poder durante todo ese lapso para consolidar la cobertura. El ministro tenía bien claro que el objetivo no era el de permanecer en el gobierno por la sensualidad del poder mismo, la cuestión era bien pedestre: proteger y apoderarse de casi mil millones en concepto de capital más intereses de por lo menos diez años. Tener el poder, cuanto mas absoluto, mejor, sería el medio que condicionaba y justificaba el fin. Para ganar el tiempo necesario Odivedh analizará todas las posibilidades que le ofrecía el inventario social heredado del régimen soviético para usar sus fisuras a favor del proyecto.

7. El contexto
Odivedh conocía la principal debilidad de la población anitalpina. Esa debilidad era precisamente la gran fortaleza del plan: el ochenta por ciento de la población de Anitalp era pobre, y al menos el cincuenta por ciento presentaba una mínima instrucción. Las juventudes anitalpinas, tras años de la desidia educacional soviética, apenas manejaban unas cien palabras en su lenguaje cotidiano, cantidad insuficiente para apoyar al imprescindible esfuerzo de abstracción mental para darse cuenta de lo que sucede en el país. Todo criterio abrevaría natural y obviamente en las fuentes de los medios de comunicación masivos. La incapacidad y descomposición del aparato educativo del viejo régimen dejó a varias generaciones nacionales en una lamentable desventaja intelectual, pero muy funcional a los objetivos de Odivedh. Padres semianalfabetos con hijos semianalfabetos, obligados a estar más cercanos al delito que al progreso. Esta situación favorecía que una buena parte de los anitalpinos careciera del poder de discernimiento necesario para exigir algo más que la satisfacción de sus mínimas necesidades básicas. Una masa de ese perfil envidiable para todo político, seria incapaz de distinguir lo accesorio de lo principal y por sobre todo, seria fácilmente manipulable. Ese era sin más vueltas el principal activo heredado del antiguo régimen. Una muchedumbre dócil, inculta, presa fácil de una operación de prensa del tipo nazi soviética. Apelaciones, discursos, frases del tipo nacionalistas, con alto contenido antisovietico y hasta xenófobas siempre habían resultado. En Alemania, en China, en Irak, en Latinoamérica. Como proponía Goebbels hacia mas de sesenta años. Para aprovechar esa debilidad Odivedh debía contar de manera absoluta con el favor de la prensa, la televisión y la radio. Los nuevos empresarios de los medios surgidos de la crisis no rechazarían los dineros de la publicidad oficial. Esto comprometería sus líneas editoriales las que serían activas militantes de la obra de gobierno, existiere o no existiere obra. Odivedh también sabía que la mayoría de los periodistas que trabajan en esos medios - como gustaba enfatizar - eran unos muertos de hambre que acallarían sus conciencias con tal de mantener sus puestos en las redacciones y en los noticieros. La monumental idea subyacente en esta fase del proyecto seria la de mentir, engañar, proporcionar falsas cifras exitosas de la gestión de gobierno, todos los días, a la mayor cantidad de gente posible. A los pocos medios que resistieran la indignidad no solo se les privaría de la publicidad oficial sino que además se los acusaría públicamente de prosoviéticos, con lo cual se los desacreditaría ante una opinión pública de escaso criterio. Nada debería interrumpir la continuidad del poder que necesitaba cada minuto de los próximos años para construir la cobertura legal de la estafa y por sobre todo, concretamente, perpetrarla.

8. Detalles secundarios
También a favor del premier se contaba con la acción de la nueva profesión de “encuestador”. Durante el régimen comunista las encuestas estaban prohibidas en Anitalp. Sociólogos que hasta hacia poco tiempo destazaban reses de sol a sol en el frigorífico nacional en los años soviéticos, arrojarían resultados favorables al gobierno provenientes de cualquier encuesta que ellos condujeran mientras fueran bien pagados. Los medios masivos cautivos y la publicación exhaustiva de resultados favorables de encuestas sobre la gestión de gobierno alentaran a la población a creer y tener confianza en Rotzen y su gobierno por lo que Odivedh no dudaba que los dispondría positivamente para votar la continuidad en las próximas elecciones libres y democráticas. Siete años, si diez, mejor. Tanto Rotzen como Odivedh sabían que los medios y las encuestas debería versar sobre temas que serian diariamente convenientemente instalados en la opinión publica como fuegos artificiales. Circo, ruido y colores. Odivedh denominaba como “fuegos artificiales” a toda idea que por más irrealizable y disparatada, fuera lanzada como proyecto gubernamental. Las luces de artificio tenían el único objetivo de desviar la atención de las acciones reales desarrolladas por la banda gobernante para controlar la estructura jurídico-judicial. Preferiblemente se trataría de anuncios faraónicos que la prensa adicta amplificase aun más como emprendimientos que mejorarían el bienestar de los habitantes de Anitalp para el resto de la vida. De noche Odivedh escribía una lista de anuncios que debería recitar Rotzen en sus discursos. Lista: “Acordamos con Japón que invertiría veinte mil millones de dólares en Anitalp”; “Construiremos un túnel transiberiano para transportar tres millones de toneladas diarias de acero desde Cruzchsant hasta Alaska”; “Fisionaremos el átomo en nuevas centrales nucleares para triplicar la oferta de energía”; “Recuperaremos las islas Phastorinas que nos robaron los ucranianos”; “Bajaremos la inflación y el desempleo a un digito”. Sea lo que sea, por ridículo que fuera, cualquier idea transmitida con la suficiente frecuencia y unción patriótica sumaría voluntades, y por sobre todo votos de una multitud abotagada por la infraeducación. Rotzen tendría el papel de actor principal en el sainete. Debería aprender a gritar a voz de cuello, desgañitada y destempladamentemente, con aflautes y ronqueras vomitando una mezcla bien ponderada de palabras tales como patria, pueblo, democracia, destino, soberanía, bandera, enemigos, responsabilidad, solidaridad, amor y otras dagas que traspasasen los corazones de las multitudes no dotadas. De una bolsa Rotzen iría extrayendo todas las combinaciones posibles de esas palabras, todas tomadas de a todas, con repetición; tratando de inyectar de sangre sus ojos y su boca de salivas palpitantes. Todos los días, dos o tres discursos, para diferentes auditorios serian suficientes. Después de todo su desgaste físico seria muy bien recompensado. El plan-gobierno era tan burdo que pocos repararían en un recurso tan obvio: simplemente mentir y mentir y mentir. Se mentirá sobre los índices de inflación, sobre el crecimiento del producto bruto, sobre el valor de las exportaciones, sobre la recaudación fiscal, sobre el superávit, sobre el desempleo, sobre la inflación, sobre la seguridad, la salud. Sólo será necesario ubicar a las personas adecuadas en las en funciones de gobierno adecuadas, pagarles bien por sus servicios; y lo principal: hacerles suscribir un acuerdo de confidencialidad sobre los asuntos de Estado, tal como rige en EE.UU., en donde ningún servidor público puede revelar información clasificada o semiclasificada por el gobierno bajo pena de cárcel; ni durante su permanencia en el cargo, ni después. Sobre todo después. Un simple decreto firmado por Odivedh transformaría en semiclasificada – como mínimo - cualquier información generada por el gobierno o sus dependencias. Después de todo los índices como el de precios, de empleo y otros se elaboran en base a algoritmos que pueden ser modificados sin mayor preámbulo. Con sólo aumentar la ponderación de gastos en fósforos en el presupuesto familiar, el índice de inflación oficial se reduciría. Sustituyendo las definiciones de empleo y subempleo, el índice variaría según las necesidades. Y si no varía, se lo haría variar. Nadie podría reclamar, simplemente porque no habrá donde formalizar el reclamo, ni nadie que tome denuncia alguna. No habrá ventanillas reales; simplemente habrá carteles en puertas detrás de las cuales no habrá nada. Los periódicos simplemente titularán lo que les girará la agencia de información del gobierno a cambio del pautaje de avisos. Los periodistas cautivos propalarán las buenas noticias, y los periodistas rebeldes serán acusados de prosoviéticos, según la formula de Odivedh y no tardarían en arrodillarse. Un aspecto fundamental que no olvidaba Odivedh era el tema del nacionalismo y el ministro no dudaba en salir a cazar al zoológico. Todas las semanas debería re-re-perseguir, una y mil veces, a los funcionarios del ex régimen soviético que imperó en Anitalp y que aún residían allí. La mayoría de ellos, ya ancianos, ya juzgados o en la cárcel desde hace tiempo, serian objeto permanente de cacería. Se les acusaría continuamente de delitos, reales al fin, que si bien no les sumarian más años de prisión o kilos a sus vergüenzas y dignidades sí en cambio lograrían los efectos buscados en la muchedumbre inflamada de patriotismo. Los militares de Anitalp, en su mayoría, aún prosoviéticos, añorantes del comunismo y en plena desgracia, serán blanco permanente de toda diatriba. Ellos serán presentados como los responsables de todos los males futuros, presentes y pasados. Odivedh estaba persuadido de que la casta militar, por las dudas, no debería poder levantar cabeza nunca de modo que no usen sus armas para interrumpir el proceso democrático, y el plan.El presidente Rotzen y el premier Odivedh no eran los únicos complotados. En el círculo de Cruzchsant existían al menos dos hombres, Kannibalf y Halbertfer, que matarían a la madre y a las madres de otros, para defender la obra de gobierno y su tajada del botín. Además de sus obsecuencias desmedidas, el otro perfil digno de mención era que ambos eran expertos sofistas ya que podrían esgrimir brillantes argumentos en pro o en contra de cualquier tema. Eran los indispensables voceros oficiales para el apañamiento del engaño. Sus actuaciones apoyarían y sobre todo complementarían las de Rotzen que sufría de una enfermedad congénita que le impedía modular las palabras de una manera limpia. El caso de Odivedh no era grave, pero su delgada voz, casi femenina, complicaba la firmeza que debería reflejar su oratoria. El dúo supliría con creces las incapacidades de la primera línea. Sin embargo, no obstante sus virtudes, lo que los convertía en realmente especiales era que Kannibalf y Halbertfer también suscribieron el Acta. Las funciones de los amanuenses eran delicadas y trascendentales. No solo deberían justificar, legitimar o legalizar mediante la pluma o la palabra cualquier acción del gobierno, sino que por sobre todas las cosas estaban a cargo de una tarea central: comprar adhesiones a favor de la perpetuación del gobierno en el poder, ya sea con dinero o a cambio de expedientes sucios proporcionados por la vieja KGB. Como resultado de la acción del dúo, tanto el poder legislativo como los caudillos cantonales quedarían controlados o neutralizados. Nada podría quedar librado a la posibilidad de existencia de proyectos políticos ajenos que pusieran en peligro la estafa y los fondos en Basilea.A Odivedh aún le quedaba un aspecto no menor a resolver: el financiamiento del plan. El proyecto de perpetuación en el gobierno exige pagos, comisiones, coimas, retornos, subsidios, pensiones de privilegio destinadas a favor de medios, periodistas, funcionarios, políticos y caudillos varios. Casi sin dificultades el premier solucionó la cuestión financiera. Si bien el precio internacional del acero garantizaría el necesario ingreso de divisas para mantener cierta estabilidad social, los ciclos económicos, como los hados, podrían darse vuelta, por lo que patrióticamente, pero sin mayor explicación que justificase un acto de tal naturaleza, Rotzen repudiaría la deuda externa de Anitalp vociferando destempladamente que aquella habría sido contraída en contra de los más altos intereses nacionales por la administración prosoviética. Los tres mil millones de dólares anuales que exigían las obligaciones internacionales asociadas al servicio de esa deuda serían utilizados para financiar el plan. Ahorro productivo. El aislamiento financiero internacional que ello implicaría para las futuras generaciones de anitalpinos no era materia de consideración alguna. De ese problema se encargarían dentro de diez años hijos y nietos. Si fuera necesario el país viviría de lo suyo, de sus cosechas de maíz, papa y nabo, de los impuestos sobre la venta de acero al exterior y de la ayuda del cielo. No importaba. La muchedumbre pensaría que con los soviéticos se estaba peor y el dinero era necesario en el presente para fines más rentables. Hipotecar el futuro no era impedimento válido para el proyecto.

9. Remate y final
El Acta. Todo el plan, sus acciones, su estrategia, los nombres de los delincuentes complotados, el formato de generación y apropiación de los mil millones, (capital mas intereses devengados en todos los años que duraría el proyecto), el mecanismo de cesión de los beneficios del fideicomiso, la futura distribución de los fondos, la modalidad de vida posterior que cada uno de los bandidos debería conllevar el secreto luego del reparto. Todos los detalles estaban debidamente consignados y descritos en el texto de un convenio denominado el Acta, debidamente suscrita. Cuatro copias de la pieza fueron depositadas en cuatro diferentes cajas de seguridad en la isla de Gershney, sus titulares: Rotzen, Odivedh, Kannibalf y Halbertfer. Un pacto de sangre que los salvaba de toda futura infidencia, innecesaria pero probable dada la naturaleza de los firmantes. Nadie acusaría a los otros sin enterrarse también a sí mismo.Final. Como era de esperarse, uno de los cuatro revela y hace público el complot; mata a Odivedh y se suicida junto con la esposa de Rotzen, de la cual era amante desde las viejas épocas de las tranquilidades soviéticas de Cruzchsant.

10. Algunas historias o hechos que se harán converger con trama principal
El proceso de sustitución y nombramiento de nuevos jueces adictos y la dinámica de control del poder judicial se desarrolla en ámbitos asociados a círculos dominados por la homosexualidad. El ministro Halbertfer, uno de los complotados, homosexual, es HIV positivo. Odivedh, sabedor de tales miserias siente un rechazo visceral por las preferencias de su socio. Kannibalf, el otro ministro complotado, alcohólico, fue abandonado por su esposa e hijos por ser padre y marido golpeador. Mantiene una sórdida relación con la esposa de Rotzen. Objetó desde el principio la apropiación por parte del presidente del total de la comisión percibida por ése al momento de la colocación de los fondos en el fideicomiso. Las fuerzas de seguridad regulares de Anitalp aún presentan fuertes raíces en la antigua línea prosovietica. Sin policía y sin ejército adicto, el presidente alienta la formación de milicias de choque para controlar eventuales movilizaciones de la oposición. Los caudillos de esas milicias mantienen lazos económicos y familiares con las mafias rusas que operan en el país.Más del treinta y cinco por ciento de los anitalpinos posee armas, y una gran mayoría son protagonistas de hechos delictivos alentados por la falta de protección policial. La ausencia de la acción de las fuerzas de seguridad regulares para reprimir el delito deriva de la enemistad con el gobierno de Rotzen que, según el plan, persigue todo resabio del antiguo régimen con la finalidad de exacerbar nacionalismos. El desborde del hampa se complica porque Odivedh opina que el fenómeno es totalmente funcional al plan ya que una gran parte de la población, asociada a actividades delictivas, sin duda aportaría su voto al gobierno con tal que no hubiera cambios en la política de seguridad. Los anitalpinos en su mayoría mantienen una dura actitud frente a Rusia. No lo reconocen pero admiran la determinación y fortaleza como pueblo, su capacidad de defender sus creencias, sus recursos naturales. Anhelan viajar y comprar en Moscú. Se visten como rusos, adoptan sus modas y cantan sus canciones. Sienten que podrían haber sido como ellos y que no pudieron. La humillación social que se produce no puede ser soportada por el orgullo de los anitalpinos, la que es bien aprovechada por el Gobierno de Rotzen para motorizar nacionalismos. Anitalp debe la mayor parte de su deuda externa a Rusia y a las demás naciones ex miembros del mundo soviético. Rotzen por repudiar la deuda externa mantiene una pésima relación diplomática con la mayoría de sus vecinos llegando a tener con ellos conflictos fronterizos. El país tiene ejército pero el gobierno no cuenta con éste en caso de necesidad.


El escritor tomará esta ficha que apenas constituye un bosquejo simplificado de una historia de ladrones. Agregará tramas secundarias, diseñará y enriquecerá los perfiles sicológicos de los personajes, incluirá indispensables momentos de tensión narrativa, dramáticos, trágicos y graciosos. Trabajará figuras y tropos. Multiplicará metáforas, metonimias y sinécdoques. Hará precisiones históricas y políticas. Inventará situaciones insólitas, violentas, intolerables. Asociará la acción local con la internacional. Aportará la necesaria dosis de romance y sexo. Convertirá una ficha de una decena de páginas en quinientas: mínimo, un kilo setecientos gramos de texto.

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