25.04.07
El voto-delito
Nos resistimos a pensar que en Argentina la escasa atención que recibe por parte del gobierno la avalancha de delitos tenga raíces meramente ideológicas. No es racional admitir que la actitud permisiva de aquellos que tienen la responsabilidad de ejercer la guardianía de la seguridad de la comunidad se funde únicamente en ideas o concepciones filosóficas sobre la represión o sobre las ancestrales causas que provocan (y quizá hasta justifiquen) la delincuencia. La impunidad con que actúan diariamente las hordas de delincuentes que asuelan el país debe obligatoriamente tener un componente racional y objetivo que la sostenga. Quizá 1 millón de votos sea ese componente.
Creemos que la ausencia de la persecución de ladrones y asesinos, así como el fracaso de la aplicación de medidas de seguridad y de la lenidad judicial con que se trata a malvivientes, vagos, barrabravas, piqueteros y malentretenidos no puede únicamente basarse en las meras percepciones propias del ámbito de las ideas. Para explicar dicha actitud gubernamental es imprescindible la existencia de una razón de peso real y no ideológica. Y tenemos una hipótesis: el sustrato objetivo que impulsa y sostiene la falta de reacción frente a todo tipo de delincuencia es la necesidad política de sumar votos en las elecciones. ¿Y cuál es la dinámica “delito-voto”? No es necesario ser estadista ni estadístico para pergeñar algunos cálculos.
El Grupo Delincuente propiamente dicho
Razonemos. Digamos que de los 40 millones de personas que viven en Argentina, un 10 % vive en villas de emergencia; lo sabe todo el mundo. El 75% de ellos tienen edad de votar, de los cuales el 80% tienen derechos plenos de ciudadano (o sea que además son argentinos). De las 2.400.000 personas que constituyen ese miniuniverso no seria demasiado audaz asumir que al menos el 20 % ha delinquido alguna vez, o lo está haciendo en este preciso momento, o peor, piensa seriamente hacerlo en el futuro cercano. Hasta ahora, 480.000 personas. Y la madre del borrego. Ese grupo específico de la sociedad, llegado el momento de las elecciones de octubre del 2007 … ¿por quien cree Ud., que votará? Racionalmente, este grupo “delincuente” optará sin duda por la continuación del fenómeno de impunidad. Si Ud., fuera parte de ese segmento ¿acaso no votaría de tal forma? En general, nadie se suicida de una forma tan premeditada. Pero sigamos; hay más.
Los Parientes Directos
Ocurre que también están los padres, hermanos y otros familiares de los integrantes del grupo delincuente anteriormente identificado. Es lógico también admitir que esos parientes, aun siendo más buenos que Heidi y ciudadanos ejemplares, no querrían jamás tener que ver a sus familiares delincuentes perseguidos por la justicia, o la policía, o encarcelados. Asumamos que el conjunto formado por familiares de delincuentes está compuesto al menos por una cantidad de personas equivalente a la del “grupo delincuente”, pero que sólo un 50% de esos parientes estaría dispuesto a ser cómplices o encubridores para proteger la libertad de sus familiares malos … Y la misma pregunta: si Ud tuviera la desgracia de tener un hijo o hermano delincuente, ¿no estaría tentado a encubrirlo? O sea, estamos hablando de otras 240.000 personas mas, “de fierro”, dispuestas también a votar la continuidad de la impunidad y dar una manito a sus seres queridos.
Los Potenciales Delincuentes
Sobre las 21.6 millones restantes personas, no villeras, argentinos ciudadanos y en edad de votar, tampoco es aventurado pensar que el equivalente de un 1% (por poner una cifra muy, pero muy, pero muy baja) podría estar pensando que de persistir las condiciones actuales en materia de impunidad, si les dieran la oportunidad de cometer un robo de guante blanco, hurtar algo a escondidas, recibir una coima o ser cómplice en tercer o cuarto grado de algún delito, efectivamente lo haría. El nuevo grupo de “potenciales delincuentes”, estaría conformado por unas 216.000 personas, que también, lógicamente, votaría por una continuidad que les garantizase protección, en un futuro, si es que eventualmente decidieran pasar a la acción.
Dando Vuelta Una Elección
En suma: solamente en esos tres subgrupos: “delincuentes”, “parientes de delincuentes” y “potenciales delincuentes” que votarán la continuidad de la impunidad, totalizan casi 1 millón de personas, que a no dudar darían vuelta cualquier elección en el país.
Hipótesis enriquecida
Conclusión. Creemos enfáticamente que la hipótesis de que existen factores políticos muy objetivos y concretos, de naturaleza no ideológica que guían la administración de la actual impunidad y la promoción del delito, es muy razonable. Espantosamente razonable. Si la esta hipótesis no es valida entonces solo se trataría de las simples miserias y taras que horadan el ya pobre razonamiento de gobernantes y jueces, lo cual - habrá que admitir - desde el punto de vista epistemológico es la única hipótesis alternativa y crucial.
Finalísimo
Algún lector perspicaz estaría tentado a hacer el cálculo costo-beneficio para el gobierno entre mantener los votos de los delincuentes y perder el voto de los ciudadanos horrorizados ante la delincuencia. No hay tal dilema; la mayoría de los argentinos ignora meridianamente sus derechos a la dignidad, por lo que votará según se lo exigen las encuestas gubernamentales.
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