07.05.07
Marca País
Menos mal que ni los servicios de salud, ni la carne, ni los tomates, ni la vestimenta, ni la vivienda, ni los servicios educacionales, ni los entretenimientos entran dentro de los componentes de los índices de inflación en Argentina, tal como ocurre en otros países como Francia, Bolivia,
Haití o Finlandia. Gracias a esta idea la inflación de abril 2007 fue de 0.7%; o sea que nos salvamos de que todo hubiera aumentado el 25%, mínimo. Desde el punto de vista metodológico el enfoque técnico aplicado para medir la inflación es inobjetable para un país habitado por una gilada.
La cuestión no es entonces entender esa estafa intelectual y moral como una mera maniobra electoral. La cuestión es aún más profunda y tortuosa. Sabedores que la mayoría de los argentinos constituyen una gilada, sus gobernantes hasta son capaces de un engaño tan palurdo. Y cuanto más burdo, más mejor, ya que el segmento destino del mensaje es poco menos que analfabeto. Pero muchos, que es lo que cuenta a la hora de votar. E indignos, como muestran las encuestas.
Demostración que uno es gil y un indigno
Qué otra cosa explicaría que la intención de voto en Argentina, según las encuestas, se incline a favor del continuismo por proporciones abismales a pesar de la sarta diaria de mentiras que se profieren desde el poder. Porque por más que los encuestadores de opinión sean unos atorrantes - como todo el mundo sabe - y pésimos profesionales - como también lo demostraron sus últimas profecías - aún así sería imposible que las distancias entre la intención de voto en favor del grupo gobernante con el resto de los
aspirantes sea tan significativa. Ergo, la indignidad es mayúscula.
Transparencia
Una mancha más. Un obvio beneficio secundario de planchar el índice de inflación es el hecho de que los títulos de deuda argentinos atados al CER paguen menos. Genios. Idolos. Transparencia. Honestidad. Marca País.
Palabras Clave:elecciones, gobierno, inflacionPopularidad: 26% [?]


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